Cómo el cerebro aprende el movimiento
La primera vez que pisas un acorde, casi todo el cerebro participa: la corteza prefrontal piensa contigo, la corteza motora coordina cada movimiento por separado. El resultado es lento, esforzado, propenso a errores: y así debe ser al principio.
Con cada repetición correcta empieza la automatización. Los ganglios basales almacenan la secuencia de movimiento, el cerebelo asume la coordinación fina. Tras muchas repeticiones, el acorde sale sin pensarlo conscientemente: el trabajo ha migrado del sistema del pensamiento al sistema del movimiento.
De ahí se deriva la regla más importante para los principiantes: el cerebro aprende lo que repite, también los errores. Lo aprendido mal es más difícil de corregir que lo no aprendido. Una nueva secuencia de movimiento necesita unas 200–500 repeticiones correctas antes de pasar a la memoria de largo plazo. Quien practica a diario unos 20 cambios limpios la domina con seguridad en diez a veinticinco días, siempre que sean limpios.