Cuánto tiempo hace falta de verdad
La pregunta más habitual de los principiantes, con una respuesta incómoda: al menos unos 30 minutos diarios, tan a menudo como sea posible. Los primeros diez minutos de cada sesión son de calentamiento; los dedos y las vías nerviosas los necesitan para ponerse en marcha. Por debajo de eso suele quedar muy poco tiempo para un trabajo motor de aprendizaje sustancial.
Más es mejor, pero no sin límite: a partir de unos noventa minutos baja la calidad del aprendizaje, la concentración decae, la tasa de errores sube. Dos sesiones de cuarenta y cinco minutos ganan a una de noventa. Y para quien tiene menos tiempo: también veinte minutos son mejores que nada; solo hay que ser honesto: quien practica regularmente por debajo de eso aprende despacio. No es un juicio, sino un orden de magnitud con el que ajustar las propias expectativas.