Fretmait

Cuerdas: calibres, material, cambio

Las cuerdas son material de consumo y, con diferencia, el "upgrade" más barato de una guitarra. Las cuerdas frescas suenan más brillantes, se pisan con más facilidad y entonan con más precisión — la diferencia respecto a un juego viejo y apagado es mayor de lo que la mayoría espera. Dos decisiones marcan el resultado: el calibre y el material.

Calibres (Gauge) — indicados en pulgadas para la cuerda más fina. .009–.042 (Super Light): fáciles de pisar y de estirar, algo menos de volumen y sustain; un inicio muy extendido y popular entre los solistas. .010–.046 (Regular Light): el estándar todoterreno, con un buen equilibrio entre tocabilidad y tono. .011 y más gruesas (Medium): más volumen, un tono más cálido y con más pegada, pero se nota que hace falta más fuerza en los dedos — extendidas en el blues y en afinaciones más graves. Las cuerdas más gruesas pueden requerir reajustar el alma (truss rod) y la entonación.

MaterialNickel-Wound: el estándar cálido y equilibrado. Stainless Steel (acero inoxidable): más brillante, más afilado, más duradero, pero algo más áspero para los trastes y los dedos. Coated (por ejemplo Elixir): una fina capa protectora alarga bastante la vida útil — útil para quien cambia rara vez, a cambio de un tacto algo distinto y un precio más alto.

¿Cuándo cambiarlas? — Regla general: tras 40–60 horas de tocar, o en cuanto las cuerdas se sientan sucias, pierdan su brillo o dejen de entonar limpiamente. Quien toca a diario acaba, a grandes rasgos, cambiándolas cada 4–6 semanas; quien toca poco suele cambiarlas más por corrosión que por desgaste. El sudor de las manos y la humedad del aire son los verdaderos enemigos — limpiarlas poco después de tocar alarga la vida útil de forma notable.

Ningún juego de cuerdas es "el mejor": el calibre y el material son una cuestión de sensación al tocar, estilo y afinación, no de calidad.