De qué está construido un acorde
Si tocas A mayor y después A menor, se mueve exactamente un dedo, y el efecto pasa de claro a oscuro. De ese único dedo depende toda la armonía.
Un acorde no es un diagrama para memorizar, sino una pila armada según un patrón fijo: una tónica, encima un sonido a distancia de una tercera, y encima otra tercera. Tres sonidos apilados forman una tríada — los grados 1, 3 y 5 de la escala correspondiente. La tónica da el nombre; la digitación solo determina en qué cuerdas caen esos tres sonidos. Lo que en la guitarra parece seis sonidos son los mismos tres, duplicados varias veces.
De los tres, el del medio lleva el ánimo. Si la tercera baja un traste, el mayor se vuelve menor; la tónica y el sonido superior quedan intactos. Ese fue el cambio del comienzo — el efecto de un acorde depende de un solo sonido.
¿Por qué terceras y no sonidos vecinos? Porque la tercera está lo bastante separada para no rozar y lo bastante cerca para fundirse. Los vecinos directos darían un sonido denso y poco claro. Con esto se cierra el círculo con la capa de la Melodía: un acorde se compone de los mismos intervalos que una melodía, solo que tocados unos sobre otros en vez de uno tras otro. Si pones una cuarta tercera encima, surge una tétrada — la base de las extensiones de la sección siguiente.