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Intervalos — la distancia entre dos notas

La distancia entre dos notas se llama intervalo. Se mide en semitonos, y cada distancia tiene su propio carácter sonoro: las distancias estrechas rozan de forma audible, las amplias suenan abiertas. Esto no es cuestión de gustos — el carácter se mantiene igual, sin importar en qué punto del mástil se toque el intervalo. Y estos caracteres se conocen desde hace tiempo: muchas melodías conocidas se reconocen ya por sus dos primeras notas.

Cada distancia lleva un nombre que indica su tamaño: tercera menor y mayor, cuarta, quinta, octava y así sucesivamente. No hace falta saberse la lista de memoria. Más importante es que en total solo hay un puñado de ellos.

El núcleo de este apartado no es la lista, sino una observación: los intervalos son los ladrillos de ambos planos. Una melodía es una sucesión de tales distancias, tocadas una tras otra. Un acorde es lo mismo, solo que superpuesto en lugar de sucesivo. Quien oye intervalos tiene a la vez el ladrillo de la melodía y de la armonía.

Como el carácter depende de la distancia y no de la altura absoluta del sonido, una melodía o un acorde pueden desplazarse por el mástil sin que cambie su efecto. En esta propiedad se basa más adelante el desplazamiento de escalas y acordes con cejilla.