Fretmait

La pentatónica — cinco notas, cinco cajas

Sobre un acompañamiento de blues o shuffle en A se pueden tocar cinco notas concretas en cualquier orden, y en cualquier combinación suena aprovechable. Equivocarse de nota es prácticamente imposible.

El motivo es la selección: de la escala mayor de siete notas se han quitado las dos notas que, como vecinas a un semitono, exigen resolución. Quedan cinco notas sin roce, la pentatónica (penta = cinco). Como faltan las dos notas que tiran, no surge ningún sonido que suene a error. No es un truco, sino la consecuencia directa de qué notas se dejaron fuera.

Las mismas cinco notas tienen dos caras: tocadas sobre su tónica oscura dan la pentatónica menor, sobre la clara la pentatónica mayor — el mismo parentesco relativo que en mayor y menor, solo que con cinco notas en lugar de siete.

La palanca práctica para tocar solos es espacial: las cinco notas forman cinco cajas de digitación a lo largo del mástil, y cada caja se solapa con la siguiente — las últimas notas de una son las primeras de la siguiente. El mástil no consta, por tanto, de cinco formas para memorizar, sino de un patrón con cinco entradas. Los solapamientos son la razón por la que las posiciones pueden enlazarse, y ese enlace es el fundamento de todo solo.

Con la herramienta de pentatónica se puede comprobar ambas cosas: primero una caja sola, luego cruzar por las notas de solapamiento hacia la siguiente, de modo que la línea recorra el mástil de forma continua hacia arriba.