Las maderas y su influencia
Pocos temas se discuten en la comunidad guitarrística tan acaloradamente como la influencia de las maderas tonales. La valoración sobria por delante: en la guitarra eléctrica, las pastillas y el amplificador dominan el sonido. La madera influye sobre todo en el sustain, el comportamiento de resonancia y el peso — y a través de ello, indirectamente, en el carácter y la sensación de tocar. Quien espere una mejora audible del sonido solo por la madera del cuerpo suele sobrestimar bastante su aporte.
Maderas del cuerpo — Alder (aliso): equilibrada, ligera, con medios presentes; la madera estándar de la Stratocaster. Caoba (mahogany): más cálida, más sustain, más pesada; base de la Les Paul y la SG. Basswood (tilo): ligera y neutra, extendida en la gama media — a menudo menospreciada sin razón.
Madera del mástil — Maple (arce): dura, brillante, buen sustain; estándar de Fender, de una pieza o como tapa sobre caoba. Caoba: más cálida, algo más compacta; habitual en los mástiles de Gibson.
Madera del diapasón — Rosewood (palisandro): algo más cálido, con buen agarre, no necesita acabado. Maple: más claro y directo, debe barnizarse. Ebony (ébano): muy dura, brillante, rápida — rara y cara.
Más relevante en la práctica que el sonido suele ser, en las maderas, la sensación: el peso sobre el hombro, el agarre del diapasón, el equilibrio de la guitarra contra el cuerpo. Eso se nota en cada nota, mientras que la supuesta diferencia de sonido es difícil de sostener en una prueba a ciegas.
Nota: La influencia de las maderas tonales en el sonido de una guitarra eléctrica es subjetiva y científicamente difícil de aislar. La pastilla y el amplificador dominan el tono audible — la madera decide más bien sobre el sustain, el peso y la sensación en la mano. Esta valoración no es mera opinión: existen estudios acústicos, hasta tesis doctorales, que confirman exactamente esto — el aporte medible de la madera del cuerpo al sonido amplificado de la guitarra eléctrica de cuerpo macizo es pequeño y apenas se puede atribuir de forma fiable en una prueba a ciegas. Quien aun así percibe la diferencia no se equivoca; pero la parte demostrable sigue siendo escasa.