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Modulación y acordes prestados — un vistazo

A veces aparece en mitad de la canción un acorde que no pertenece a la tonalidad y aun así encaja. O la canción cambia hacia el final a una tonalidad más alta y por eso suena más luminosa.

Lo primero se llama acorde prestado: un acorde de una tonalidad emparentada, usado a propósito. Funciona justamente porque el oído conoce los acordes propios y nota la desviación. Lo segundo se llama modulación: un cambio de tónica en medio de la pieza.

La idea no es dominar esto, sino saber que una desviación en el transcurso armónico no es un error, sino un recurso — y que solo funciona si la tonalidad estaba antes claramente establecida. Esta guía no profundiza más aquí; eso pertenece al arreglo.