Fretmait

Yemas de los dedos y callos

Las primeras semanas duelen las yemas de los dedos de la mano que pisa: las cuerdas presionan sobre una piel que no está acostumbrada. Es normal y pasa: a lo largo de unas semanas se forma un callo firme y el dolor desaparece. Las sesiones cortas y frecuentes ayudan a la piel más que las largas y esporádicas, porque entre una sesión y otra se forman nuevas capas. Contra ese dolor de presión normal no ayuda acolchar: quien se tapa las yemas de forma permanente o toca con guante impide justamente la adaptación que importa. Una yema abierta o una ampolla es otra cosa — eso es una herida, que se cura y se respeta, y con ella no se sigue practicando. Además, con las uñas demasiado largas no se puede pisar limpiamente: la uña choca contra el diapasón antes de que la yema apoye bien sobre la cuerda.